¿Sequía creativa? Es posible que sufras el síndrome del burnout.

Síndrome del burnout o quedarse sin creatividad

Te cuento cómo descubrí que estaba sufriendo burnout y por qué no fui capaz de detectarlo a tiempo. 

Desde niña, una de las cosas que más disfruto haciendo es escribir. Me encanta leer y me encanta escribir; son, posiblemente, las dos cosas que mejor me representan. La creatividad me libera y me hace sentir capaz de enfrentarme a muchas cosas; mi músculo creativo siempre ha sido el que más trabajado tengo pero hace unos años, después de una temporada (muy, muy larga) muy dura para mí, me sentía incapaz de sentarme a escribir. 

Mis manos y mi cabeza, que eran tan capaces de crear escenarios y sucesos, de repente no podían componer ni una línea útil. De repente, mi creatividad y mi escritura sufrían de una anemia creativa galopante y empezó el bloqueo. Un bloqueo que duró tal vez demasiado porque yo no fui capaz de procesar lo que me pasaba y por qué me pasaba hasta mucho tiempo después. 

burnout
Mujer estresada frente al ordenador.

El síndrome del burnout: el mal del creativo.

Si algo de lo que te he contado aquí arriba te suena, es posible que sufras el síndrome del burnout.

El síndrome del burnout, es un tipo de estrés laboral que afecta tanto psicológica como físicamente. Es un proceso paulatino que se produce cuando te sometes, durante un largo periodo de tiempo, a mucho estrés laboral. Pero no es sólo algo que pueda producirse dentro de tu entorno laboral, si no que puede afectar a otras facetas de tu vida y de tu creatividad fuera de la oficina. Es un círculo vicioso que se realimenta a sí mismo sin que te des apenas cuenta.

¿Cómo afecta el burnout a tu creatividad?

Como te decía, llegó un momento en que el estrés me superó y no podía sentarme a escribir ni una sola línea. El papel en blanco se me hacía inmenso y la frustración me desbordaba de tal forma que era incapaz de gestionarla. 

Cuando trabajamos con nuestra imaginación y parte del trabajo depende de nuestro grado de creatividad, el burnout se traduce en esa sensación de desbordamiento y de incapacidad para concentrarte que puede que estés experimentando. La falta de descanso y de apoyo externo suelen agravar este proceso.

Tengo el síndrome de burnout, ¿y ahora qué?

Si, como a mí, te está costando mantener tu ritmo habitual de creatividad, tal vez es que estás expuesta a una sobrecarga prolongada de trabajo y de tareas monótonas o poco gratificantes. 

Pero no solo la rutina puede afectar a tu satisfacción e imaginación: las compañías que frecuentas puede que estén drenando tu creatividad con un exceso de negatividad. Analiza tu círculo más cercano y pregúntate si te sientes apoyada y validada o si, por el contrario, estás expuesta a comentarios negativos que critican tus decisiones. 

Presta atención también al tipo de tareas que más desempeñas a lo largo de tu jornada: si son tareas excesivamente mecánicas y que te resultan muy poco satisfactorias, seguro que estás experimentando frustración al respecto y has entrado en el peligroso círculo vicioso que conduce a un burnout asegurado.

Mujer escucha música para relajarse
Ratos de desconexión te ayudarán a retomar tu creatividad.

Qué hice para salir del burnout.

En mi caso, el burnout tenía unas raíces muy profundas. Me sentía poco valorada en mi trabajo, tenía la sensación de tener que justificar cada paso que daba y me sentía encasillada en una posición que no me hacía feliz ni me permitía avanzar. 

Es duro darse cuenta de que algo a lo que has dedicado mucho tiempo y esfuerzo, en realidad, no te hace feliz. Pero es el primer paso para dejar marchar y empezar de nuevo. Si bien es cierto que nos aterran los cambios (sobre todo los que suponen un salto a la piscina), a veces es la mejor manera de romper con esa frustración que está mermando nuestra creatividad. 

Una lección importante que aprendí en todo esto es que debía dar prioridad a hacer las cosas que realmente disfrutaba haciendo. Tanto da si lo que quieres hacer es aprender a pintar con acuarelas, ponerte en forma haciendo CrossFit o escribir esa novela que llevas acariciando en tu imaginación meses. 

¡Hazlo! 

Mujer con libro y plantas
Aprender una nueva habilidad, disfrutar de un hobby o hacer deporte te ayudarán a desconectar.

Hazlo porque explorar nuevas áreas te permitirá reconectar con tu creatividad y disfrutar. Pero sobre todo, por favor, recuerda la importancia del descanso: respetar unos horarios, favorecer tiempo alejada de móviles, ordenadores e incluso la televisión y dedicarte unas horas al día para tus nuevos (o viejos) hobbies, para hacer ejercicio o para aprender a cocinar esa tarta que tanto te gusta te ayudará a romper las rutinas negativas. 

El descanso es el mejor aliado de tu creatividad. No te prives de un rato de desconexión siempre que puedas porque es lo que hará que tu cerebro pueda seguir creando a buen ritmo. Conoce tus límites y también aquellas cosas que te ayudan a dejar de focalizarte en el futuro (o en el pasado) y que te impiden disfrutar del aquí y del ahora.

Y tú, ¿cómo reconectas con tu creatividad cuando te sientes abrumada?

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