Estar siempre presente: el «fear of missing out» en el mundo de las redes sociales.

FoMO son las sigas en inglés de «fear of missing out», es decir, miedo a no estar, a perderse algo o a dejar pasar experiencias que el resto están teniendo y tú no. La presión por estar de forma permanente en lugar de ser nos ha llevado, como sociedad, a desarrollar una serie de fobias y tipos de ansiedad de nuevo cuño, entre ellas esta de la que vamos a hablar a continuación.

Fear of missing out: qué es.

El llamado FoMO o Fear of missing out es una patología relacionada con la ansiedad social que se produce cuando pensamos que otras personas podrían estar experimentando cosas gratificantes de las que nosotros no formamos parte. Esto deriva en un miedo irracional a perder relevancia o engagement, sobre todo cuando hablamos de personas cuya imagen en redes sociales constituye una parte importante en su trabajo o negocio. Nos aterra caer en el olvido si dejamos de figurar en la foto un sólo instante.

Internet—y su presencia constante en nuestras vidas—ha modificado la forma en que las personas nos comunicamos: hemos pasado de hacerlo todo cara a cara a poder mantener conversaciones gracias al teléfono y más tarde a estar siempre conectados a través de ellos.

Esta nueva forma de socializar viene acompañada, en especial en los últimos años, de este miedo irracional a perdernos cosas, a dejar de tener relevancia o a dejar de estar presentes en cualquier acontecimiento que suceda en nuestro entorno. Si tú también has notado que estás continuamente consultando el teléfono pero que apenas sacas provecho a esas consultas, puede que estés pasando por esta situación.

Mujer joven consulta su teléfono móvil
Una chica consulta su teléfono

«Ser» en lugar de «estar»: cambia tu enfoque.

Te aterra no estar. Y sólo puedes pensar en eso: estar, estar, estar. Compartir. Comentar. Subir. Grabar. Apenas levantas la vista del teléfono pero no estás creciendo más, ni estás consiguiendo mejorar tu imagen: tan solo estás dejando de ser tú por temor a dejar de estar.

Es complicado encontrar el equilibrio entre ese «fear of missing out» y no dejar de ser nosotras mismas, manteniendo nuestra esencia y diferencias. Pero en ese equilibrio está la clave: aprender que lo importante es quiénes somos y no cuánto estamos es lo que conseguirá que aquello que decidamos compartir tenga el notable matiz de lo personal, lo real. Y, por tanto, relevancia.

En general, las personas cuando navegan en sus redes sociales ya no están buscando productos fabricados en serie y mucho menos personas clónicas. No tienes que ser como otra empresa o influencer: tienes que ser tú. Y, a veces, por salud y por necesidad personal tendrás que perderte cosas pero eso no significa que las personas que te siguen vayan a dejar de hacerlo.

Construir una comunidad sólida con unos valores positivos es parte del proceso. Si tu comunidad empatiza contigo, te comprende y te tiene humanizada no te reprochará que, de vez en cuando, te tomes unos días de desconexión del ruido y te centres en ti y quienes te rodean.

Ofrece lo mejor de ti, no todo de ti.

Es posible que te halles tan inmersa en la tarea de generar contenido y compartirlo que hayas olvidado algo esencial: no tienes porqué mostrarlo todo de ti. Tus seguidores quieren personas reales, sí. Quieren que compartas las cosas buenas y las no tan buenas que van unidas a tu trabajo, pero como persona quieren lo mejor. Buscan inspiración en ti y tu trabajo.

Utilizamos las redes como un espejo donde mirarnos y buscamos a aquellas personas que nos muestran valores y actitudes que casan con nuestro propio código ético. Lo que tus seguidores quieren de ti es ver lo mejor de ti, lo que eres capaz de enseñarles para mejorar o aprender cosas nuevas pero tienes derecho a estar en silencio unos días, a no compartirlo todo y a reservarte momentos de intimidad para ti y los tuyos.

Pareja abrazada mira sus teléfonos
Una pareja consulta sus teléfonos en lugar de disfrutar del momento

Pasa del FoMO al JoMO.

Si este «fear of missing out» es esa necesidad patológica de las redes y la imposibilidad de desconectar, su antagónico hermano es el JoMO: «Joy of missing out», es decir, la satisfacción que nos da desconectar de las redes y su presión y dedicarnos un tiempo a nosotras lejos de Internet y su incesante zumbido.

No se trata de que te conviertas al ascetismo tecnológico: se trata de aprender a decir «no» a las cosas que verdaderamente no te apetece hacer. Así que si un viernes no te apetece salir y hacer fotos de tu cena de principio a fin porque prefieres quedarte en el sofá con una pizza y una buena peli: bienvenida al JoMO.

Aprender a desconectar es lo que te ayudará a mantener tu creatividad a la alza, además de evitarte sufrir ansiedad o tener problemas para dormir. Disfruta de las cosas que haces pero no te añadas más presión; aprende a compartir y también a guardar momentos sólo para ti.

Grupo de amigas disfrutando
Amigas disfrutando de la compañía

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